VIDEO: Emigrante venezolana llama "mutantes" a ciudadanos de otros países latinoamericanos

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VIDEO: Emigrante venezolana llama "mutantes" a ciudadanos de otros países latinoamericanos Publicado: 13 feb 2018 23:02 GMT 385 La mujer también ha especificado que esas naciones deberían estar agradecidas con los venezolanos, ya que van no solo a alegrarles la vista, sino también a mejorar su raza. Captura de pantalla. Youtube / THE DRAGON KUN Síguenos en Facebook Una inmigrante venezolana ha generado una gran polémica en las redes sociales tras publicar un video donde humilla a los  peruanos, panameños, ecuatorianos, chilenos y colombianos , asegurando que son unos "mutantes" que no cuentan con un aspecto físico favorable. De acuerdo con la mujer, los ciudadanos de estos países latinoamericanos parecen una especie de "mutación entre  ratones de laboratorio e indígenas con peinados asiáticos ". "Nunca la encontrarán para lincharla" "En cambio, los venezolanos, las venezolanas, en su mayoría  somos hermos...

 
 
JULIO GOMEZ F.
 
El Autor es Periodista (CDP)

De Cabral-Barahona, R. D.

 ¡NO, EL AGUA NO ES VIDA!


En el pasado, en diferentes gestiones de gobiernos, siempre hemos escuchado a muchas autoridades, sobre todo del Instituto de Agua Potable y Alcantarillado (INAPA), afirmar con vehemencia y persistencia decir: “Dominicanos, el agua es vida, no la desperdicie”. Esta expresión es repetida constantemente por diferentes medios de información como un mensaje oficial; ante lo que sus promotores consideran como un dispendio innecesario por parte de la población, de lo cual la ciudadanía no debe ni puede darse el lujo, en un momento histórica en que no sólo nuestro país, sino el mundo entero, sufre los embates de las más despiadadas sequías consecuencia del calentamiento global, tan apreciado líquido día a día se va disminuyendo de forma acelerada.

Posiblemente la mitad de los seres humanos en el mundo, no crean en la propaganda informativa que en este país hacen los gobiernos y autoridades de turno, de que el agua, como importante recurso natural tan indispensable para hacer posible la vida (incluyendo la humana) en el planeta, está disminuyendo con tendencia a acabarse inexorablemente. Sin embargo, esa ocurrencia es tan posible, probable y casi inevitable como el del propio fallecimiento y exterminio, un día no esperado, de todos y cada uno de los mortales que nacen.

Estas reflexiones nuestras vienen a colación y se generan motivado en lo que diariamente observamos y que lo vemos como “un gran grave y grosero abuso”, con el mal uso del agua potable o de consumo que el Estado o el gobierno, mediante contrato formal o bien usada gratuitamente, le brinda a la población del país de los distintos estratos sociales, a través del INAP. Muchos ciudadanos la reciben de forma irregular o ilegal, sin un contrato legal y sin ningún costo, como debe ser.   

 Señores, nada justifica que miles, decenas y cientos de miles de ciudadanos usen y se beneficien del servicio del preciado líquido que llega a sus, y que usen el que necesitan para satisfacer sus necesidades básicas, y que permitan que el líquido que fluye el resto del día y por las noches por las tuberías, se pierda sin darle uso racional y adecuado; mientras otros muchos dominicanos que lo necesitan y la esperan con ansiedad, se ven imposibilitados de recibirlo. Ello no es más que una torpeza injustificada y una acción reprobable e inaceptable.

Ello precisamente es lo que está ocurriendo a diario en muchas, pero muchos, hogares de nuestros pueblos, en diferentes lugares del país. Y es aún más   improcedente y desagradable ese proceder de muchas personas, cuando  autoridades del Estado designadas y competentes para administrar ese vital servicio, conociendo el problema y las consecuencias sociales del mismo, se mantengan indiferentes ante tal situación. Ello no debe ni tiene ni  puede tener ninguna justificación valedera.

    Somos de opinión –como lo ve y lo piensa gran parte de la ciudadanía--, que una manera de las autoridades del gobierno (del INAPA) encarar y corregir  el problema que comentamos, es creando mecanismos, comisiones técnicas de supervisión del uso de las aguas en cada población del país; la que se encargarían de verificar la distribución y el uso adecuado y racional del líquido; estableciendo al mismo tiempo, entre otras medidas posibles, especies de sanciones o multas a las personas que incurran en el desperdicio continuo e innecesario de agua proveniente de los acueductos del Estado. También, como deber, forzando a los usuarios del servicio, no importa el estatus social o económico, a reportar de manera obligatoria, las fallas y las irregularidades que  pudieren presentarse y detectarse, provocadas o de forma casual, en las distintas redes de distribución adheridas a los acueductos de cada población; etcétera. 

    

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